CACIA expone sus preocupaciones frente a gobiernos por proliferación de etiquetados de advertencia en América Latina

Los etiquetados de advertencia que dañan innecesariamente la imagen de los alimentos procesados siguen en aumento en nuestra región. Ya tenemos modelos de advertencia implementados en Ecuador, Bolivia, Uruguay, Chile, Perú y actualmente pasando por los procesos de consulta pública interna y consulta internacional ante OMC en Brasil y México respectivamente.

CACIA ha enviado comentarios manifestando sus preocupaciones ante este tipo de modelos gráficos por carecer de sustento científico, ya que desde nuestra perspectiva, no existe ningún alimentos, que por sus características particulares, tipos de procesamiento, ingredientes o nutrientes que utilice, tiene el potencial de generar enfermedades particulares.

La norma Codex, define un nutriente como: “cualquier sustancia química consumida normalmente como componente de un alimento, que:

  1. a) proporciona energía;
  2. b) es necesaria para el crecimiento el desarrollo y el mantenimiento de la vida o
  3. c) cuya carencia hará que se produzcan cambios químicos o fisiológicos característicos”.

Por tal motivo, los nutrientes juegan un papel necesario dentro del organismo de las personas, y la cantidad de consumo apropiada para cada persona dependerá de las necesidades nutricionales de cada uno y de su condición o estado de salud, entre muchas otras variables.

Todas estas propuestas de etiquetado, se están desarrollando en diversos países a partir de procesos políticos y debates más ideológicos que políticos, pues parten de la premisa de que el incremento en la obesidad y el sobre peso de la población, se debe al incremento en las ventas de alimentos industrializados.

Históricamente ha existido un consenso internacional o un reconocimiento de lo que debe recomendarse como una “dieta equilibrada”, basada en un consumo de 2000 calorías diarias.  De este enfoque se ha establecido, que de ese aporte de energía total, el 55%-60% debe venir de los carbohidratos, entre un 10% y 15% de las proteínas y un 25% – 30% de las grasas, aproximadamente.

La metodología de parámetros nutricionales que define la aplicación del sello “disco pare”, se basa en la propuesta de la Organización Panamericana de la Salud, que para generar un criterio de “alto en” o “exceso de” extrapola dichos porcentajes y supone que esa debe ser la composición de un “alimento ideal”. Si los porcentajes de contenido del alimento específico se encuentran por encima de los porcentajes de la dieta recomendada, el producto no cumple y por tanto, es sujeto a la regulación.

CACIA ha insistido frente a gobierno local y otros gobiernos de la región, en que es técnicamente incorrecto definir en forma generalizada para una población que un alimentos es bueno o malo, basado en su contenido de un nutriente en particular, pues no es correcto generar una regulación basado en conceptos subjetivos de “lo que debería ser”, puesto que no todos los individuos metabolizan los alimentos de la misma manera, ni consumen los mismos tipos de alimentos, ni realizan la misma cantidad de actividad física, ni tampoco todos los alimentos que se consumen contienen las mismas proporciones de grasas, azúcares y sodio.

En este sentido es incorrecto e improcedente trasladar las recomendaciones de ingesta diaria, a las características propias de un alimento específico, para que este pueda ser calificado como recomendable o no recomendable, o como sujeto o no sujeto a una regulación como la propuesta.

Que un alimento sea catalogado como “bueno” a partir de estos perfiles nutricionales, no significa automáticamente que la ingesta total individual será balanceada y adecuada en tiempos, porciones y demás factores que construyen una alimentación saludable. Es decir, el perfil nutricional de “alimento perfecto” establecido para un producto o grupo específico, no determina las demás variables que caracterizan una alimentación saludable.

Esta propuesta ha sido muy fuertemente impulsada por la OPS y la FAO en nuestra región, y por esa razón los países que más han implementado este etiquetado, o se encuentran en proceso, son de Latinoamérica.

Cuando esta tendencia inició, CACIA solicitó a nuestro Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) presentar la preocupación comercial en el Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio en Ginebra.  Junto a Costa Rica, Guatemala y Estados Unidos también presentaron las mismas preocupaciones contra el etiquetado de advertencia de Chile y Ecuador.

Por las razones anteriores, en días recientes hemos insistido frente a nuestras autoridades, por la necesidad de velar porque los procesos normativos de alimentos a nivel internacional, respeten los principios fundamentales de seguridad jurídica, respeto a la institucionalidad, apego a las directrices del CODEX ALIMENTARIUS, armonización normativa internacional, apego a la ciencia y evasión de obstáculos innecesarios al comercio, todos valores debidamente tutelados por los compromisos y tratados internacionales que todos los países han firmado. Para un país pequeño, abierto al comercio internacional y con economías de escala de país pequeño, el irrespeto de los países a los compromisos vigentes en esta materia, genera una seria amenaza de quedar fuera de los mercados internacionales.


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